Esta claro que un vehículo al salir del concesionario pierde automáticamente un 30% de su valor de compra. Justificado por la entrega de vehículo de fabricante a propietario, todo coche disminuye su precio debido a una transformación definitiva de la cadena de valor. A partir de la adquisición de vehículo nuevo podríamos decir que comienza una nueva vida del coche pero en sentido inverso.

Una vez que el nuevo propietario comienza a rodar con el vehículo nuevo y una vez que vaya pasando el tiempo entran en juego tres nuevos factores: el desgaste (mecánico, óptico, dinámico), la demanda por un vehículo con esas carácterísticas y la necesidad del propietario relativa al vehículo.

Todo coche a medida que va pasando el tiempo se va desgastando en todos los sentidos. El vehículo en consecuencia va siendo menos útil para lo que vino concebido al principio de su compra. Va perdiendo características inherentes a medidas que tenemos que realizar reparaciones o sencillamente con el mero uso del coche. La consecuencia más inmediata es una pérdida de valor que actualmente podemos hablar de tasaciones oficiales que vienen hechas por el mismo fabricante o por asociaciones del automóvil.

Acto seguido todo propietario de vehículo nuevo va ir experimentando con el paso del tiempo que el vehículo junto a un desgaste natural de elementos mecánicos por ejemplo, va perdiendo capacidades dinámicas. Es decir, el coche comienza a ralentizarse en su respuesta mecánica ante los retos conductivos. El vehículo visto desde el motor hasta la emisión de gases empeora su rendimiento y su eficiencia.

Una vez hayamos asumido éste nuevo valor del coche tendremos que conocer la demanda actual del mercado por un vehículo con las características y las propiedades del que somos propietarios. La demanda varía ya que a su vez por el lado de la demanda se juega con la necesidad, con el potencial económico y con la voluntad de compra.

Finalmente como propietario que quiere conocer el valor de su coche tenemos que tener en cuenta nuestra propia necesidad que tenemos sobre el vehículo. Nosotros como propietarios al igual que la parte demandante tenemos que tener claro el factor voluntad de vehículo. Es decir, en función de los sentimientos, de las ganas, de la pasión podremos realizar una evaluación rigurosa acerca de la necesidad que nos imprime continuar siendo propiertarios del vehículos o buscar una salida al coche en cuestión.

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