La entrada de la época más fría del año obliga a los conductores a tomar una serie de medidas de precaución al volante. Los coches modernos disponen de asistentes de seguridad así como disposiciones mecánicas para hacer la conducción sobre carreteras heladas más segura. También cabe la posibilidad de visitar algún curso de conducción sobre nieve como ofrecen muchos fabricantes.

De todas maneras vamos a listar una serie de consejos prácticos para aquellos conductores avezados que sepan desarrollar la sensibilidad necesaria. Hay que decir que conducir sobre nieve no es lo mismo que conducir sober hielo.

Fundamentalmente al rodar con el coche sobre una carretera con nieve conviene embragar marchas largas, pisar suavemente la aceleración y conducir a velocidades bajas. De ésta manera evitamos el patinaje de las ruedas y al conducir despacio posibilitamos que las ruedas puedan agarrar sobre la superficie de nieve.

Es por supuesto que al haber menor adherencia de neumáticos sobre la calzada no se pueden dar volantazos o realizar giros bruscos. Es decir, la suavidad al volante es fundamental. Es imprescindible que evites dar acelerones bruscos, frenazos repentinos y por supuesto el cambio de marchas se ha de realizar con mucho tacto.

En temas tecnología de asistenetes a la conducción podemos hablar de la función Snow muy demandada en los Estados Unidos. Éste asistente ayuda a la tracción del vehículo a maximizarse de tal manera que se pueden evitar sobrevirajes.

También cabe destacar la necesidad de unos neumáticos adecuados para el invierno. Neumáticos de invierno identificados por las siglas M+S en el lateral del neumático disponen de perfiles más grandes y más anchos. De ésta manera se facilita el agarre proporcionando mayor tracción.

Toda conducción segura sobre superficies nevadas pasa por una suavidad de frenado. El coche debe de reaccionar despacio a los comandos de pedal al frenar. Si frenamos bruscamente, hundiendo el pie con fuerza en el pedal del freno solo logramos que el coche pueda llegar a patinar. Por tanto, hay que frenar despacio con suavidad y hay que tener en cuenta el freno del motor.

Durante el frenado hay que destacar que las distancias no son las mismas que en verano. Es decir, el tiempo y el recorrido que necesita el coche hasta detenerse pasa por ser hasta tres veces más largo que sobre una carretera en condiciones óptimas.

Finalmente volvemos a mencionar sistemas tecnológicos de muchas marcas para facilitar fundamentalmente la tracción. Así hablamos del Grip Control del Grupo PSA que envía más tracción al eje delantero. La marca Seat con su integral 4Drive también ofrece una gestión electrónica del par motor.

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